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Camino de Valdelinares

La trashumancia de vacuno sigue viva en els Ports y l’Alt Maestrat. Un ganado de 110 cabezas ha recorrido estos días noventa kilómetros entre Morella y Valdelinares, en la provincia de Teruel. En días pasados el mismo recorrido lo efectuaron los ganados de toros bravos. El objetivo de la trashumancia, tanto de vacuno como de ovino, es el mismo, ir en busca de los pastos más frescos de las montañas de las sierras de la provincia de Teruel. 

Las vacas de la Masía de la Torreta, pastan durante el invierno en el término de Morella a unos 900-1000 metros de altura. El verano lo pasarán en Valdelinares, a unos 1.700 metros. De este modo se aprovecha la hierba que ha crecido durante el invierno en las alturas y se deja descansar el pasto del término de Morella. 
Ivana Barreda, una de las ganaderas que realiza el recorrido señala cómo las vacas de carne son más lentas que las bravas. Así mismo, estos días caminan con los terneros que han ido naciendo durante la primavera. Otro de los objetivos de la trashumancia es la búsqueda de temperaturas más frescas, como las que se registran en las cumbres turolenses. 
La ruta entre Morella y Valdelinares ha discurrido entre tormentas y temperaturas muy elevadas. Los puntos de agua son como un oasis en medio del camino. En puntos como la Bassa Verda, en el término de Ares del Maestrat, o las fuentes del Llosar, en Vilafranca, los animales aprovechan para reponer fuerzas. Incluso los hay que se introducen por completo en las balsas para tomar un refrescante y relajante baño. 
Entre seis y diez pastores se encargan de coordinar el avance del ganado. No es tan complicado como en las zonas de costa, donde las vías pecuarias están invadidas por las carreteras y cultivos. En els Ports y el Maestrazgo turolense se conservan las vías pecuarias delimitadas por muros de piedra en seco. 
Por la noche algunos de los pastores se quedan de guardia. La noche es un poco más tranquila en Vilafranca, ya que existe un corral construido por la Generalitat Valenciana. Allí las vacas y terneros se pueden quedar en un lugar cerrado y seguro, para tranquilidad de los pastores. La trashumancia de vacas acostumbra a llegar más tarde que la de las ovejas. No obstante, en ocasiones, cuando han llegado a Valdelinares, se han encontrado con condiciones climáticas todavía extremas. Algunos animales han llegado a perecer como consecuencia del largo camino y la sudoración. No obstante los ganaderos prefieren realizar el recorrido transhumante a transportar las ovejas en camión. “Los animales no se estresan tanto y además resulta más económico el recorrido”, aseguran. 
Los caminos trashumantes se mantienen vivos gracias a estos pastores que siguen recorriéndolos con sus ganados. En octubre se iniciará el camino inverso. Antes que lleguen las nieves los ganados de toros y vacas descenderán hasta Morella, los de ovejas irán al Baix Maestrat. Es la “Ruta del Llosar”, que recibe este nombre por la ermita de Vilafranca que ve pasar a pastores y animales. 
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