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La lluvia garantiza una gran campaña de setas de primavera en la Tinença

Uns cabassets a FredesLa lluvia caída en las últimas semanas garantiza una gran campaña de setas de primavera en el norte e interior de la provincia. En Fredes los recolectores han cogido ya los primeros ejemplares de cabassets. Las abundantes lluvias de los últimos días, han aportado al suelo la humedad necesaria para que puedan desarrollarse estas variedades. Si el pasado año pluviométrico la Tinença de Benifassà finalizó con un preocupante déficit pluviométrico, este año la presencia de lluvia ha estado garantizada y a estas alturas del año el observatorio del Bellestar acumula ya 360 litros por metro cuadrado.

Con la llegada de la primavera no son pocos los aficionados que acuden a por estos hongos comestibles, deliciosos para el paladar. Las setas de primavera suponen un paréntesis para muchos de los recolectores de setas en el largo período que va de finales del año hasta el otoño, que es cuando se inicia la temporada de setas, mucho más popular y multitudinaria.

Setas menos conocidas
En la localidad de Fredes se encuentran en estos días muchos de estos bolets de primavera. Dentro de esta familia podemos encontrar diferentes tipos. Cabassets, rubiols y múrgoles son las más populares de la zona de la Tinença de Benifassà. José María Bel, vecino de Fredes, destaca la comestibilidad de estas setas de la zona, “aunque todavía falta que a la lluvia se unan días de más sol”, comenta.

Capítulo aparte merece la dificultad de hallar algunas de estas setas como por ejemplo els cabassets, que se encuentran en zonas donde apenas hay vegetación y siempre aparecen cubiertos de hojas o enterrados casi por completo. La especie de los múrgoles son más comunes en zonas donde ha habido movimientos de tierra.

La cocina de estas setas es más delicada y laboriosa, motivo por el que no son tan valoradas por los consumidores. Pero, según los expertos, se pueden comer de muchas formas. Fritas, con ajos, revueltos con huevos, jamón, con gambas, espárragos o rellenos son algunas de las muchas formas en las que las setas de primavera pueden ser cocinadas. La presencia de tierra incrustada en las setas hace necesario limpiarlas bien antes de llevárselas a la boca. Un esfuerzo que sin duda se ve recompensado.

Acudir al monte estos días a por setas es mucho más agradable, por la climatología, y por el hecho de que la presencia humana es mucho menor que en los meses de otoño e invierno. La lluvia sigue llenando el embalse de Ulldecona, que ha pasado en pocas semanas de estar vacío a acumular 5 de los 11 hectómetros cúbicos de su capacidad.

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