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El granizo devasta el campo benicarlando

Las estaciones meteorológicas registraron fuertes rachas de viento de 105 km/h y fuerte aparato eléctrico. “El estruendo asustó a todo el pueblo”, dijo un testigo


Coches en el fondo de los puentes y paisajes de agosto que perfectamente podrían ser de una gélida Morella de no tratarse de Benicarló. La granizada caída ayer, además de generar destrozas en el interior del núcleo urbano, dejó importantes daños en una franja de cuatro o cinco kilómetros de zonas agrícolas. El granizo, que tuvo un tamaño superior al de una avellana, arrasó frutas y hortalizas, toldos, material de riego y vino acompañado de agua y fuertes rachas de viento que llegaron a los 105 km/h según los observadores de la red Meteoclimàtic.

Miguel Piñana, secretario local de la Unió de Llauradors fue un testigo de excepción de la magnitud de los efectos del granizo y temporal. “Me saltó la alarma de los invernaderos y una vez allí me encontré que no había luz y las fuertes rachas de viento hacían peligrar su estructura. Daba miedo, aunque por suerte no tuve daños”, explica. Si en cambio en otras muchas partes del término municipal, donde parecía que hubiese nevado y las calles bajaban como ríos.

“Desde la Unió de Llauradors reclamaremos ayudas que traten de paliar las pérdidas, que serán millonarias, aunque todavía es pronto para hacer una valoración definitiva del alcance de los daños”, agregó. Este episodio de inclemencias llega en plena campaña de muchas frutas y verduras, como la sandía. Precisamente el Molt honorable President, Alberto Fabra, visitó el viernes la localidad para conocer la comercialización de este cultivo que, por desgracia, se verá muy afectado comercialmente. Otros, como las lechugas o coliflor están literalmente “destrozados”.

Juan Adell, vecino de la zona centro de Benicarló, explicó que “el estruendo generado por el aparato eléctrico que duró toda la tarde, las rachas de viento y las calles bajando a lo ancho con agua serán recordadas durante mucho tiempo. Asustaron a todo el mundo”. Catí registró 47 l/m2, la Jana 38,4 y Benicarló 25.