Home > La Tinença > Una ruta por la Tinença de Benifassà: del litoral a la alta montaña

Una ruta por la Tinença de Benifassà: del litoral a la alta montaña

 

La comarca fue la primera reconquistada por Jaume I. Concentra iglesias de reconquista y un espectacular patrimonio natural y arquitectónico

La Tinença de Benifassà es una comarca tan desconocida como espectacular. Es un territorio histórico del norte castellonense que ha conservado su estado natural y autenticidad durante siglos. El activista cultural valenciano, Emili Beüt, definió la zona en 1934 como la primera comarca natural valenciana, por la interrelación de todos los núcleos del monasterio. El nombre le viene del castillo de Beni-Hassan, que controlaba la zona hasta la llegada cristiana del año 1230, cuando esta zona, la población de Rossell y Vallibona pasaron a ser administrados directamente por Cataluña.

Donse se ubicaba el castillo, el rey Jaume I ordenó construir el primer monasterio del Cister en territorio valenciano, del que todavía se mantienen en pie algunos lienzos en una zona acotada por la clausura y en total abandono. El Abad del monasterio ostentó la tenencia de todo ese territorio montañoso entre valles. Hoy el convento está ocupado por la única cartuja femenina establecida en Espñaa, de la Orden de San Bruno. La Tinença es una zona dura desde el punto de vista de los elementos. En sus Observaciones, el botánico Cavanilles asegura que la nieve cubría totalmente la comarca de forma permanente durante cuatro meses. Hoy pueblos como Fredes, Coratxà, Boixar, Castell de Cabres, la Pobla de Benifassà, Bellestar, Rossell y Vallibona siguen vinculados a las noticias sobre meteorología.

El profesor de la Universitat Jaume I, Javier Soriano Martí, sumerge en la Tinença en su libro ‘La Tinença de Benifassà, un paisatge sagrat’,  de la que destaca sus elementos singulares para la arquitectura popular y la arquitectura rural, “ya que como comarca serrana sus habitantes tuvieron que adaptarse a las condiciones naturales –clima extremo, fuertes pendientes, roquedo que suele aflorar en superficie, etc.- sin disponer de excesivos recursos y materiales para modelar el paisaje y construir sus viviendas”. Considera la arquitectura de los núcleos urbanos como “de un paisaje austero y sencillo, pero eminentemente funcional. La piedra y el mortero de cal, combinadas con la madera para configurar la estructura de los edificios, demuestran la versatilidad de los materiales y su dureza. Las tejas árabes, los aleros de madera y las balaustradas torneadas son elementos que contribuyen a formar el carácter especial de las poblaciones de la Tinença, generando una tipología arquitectónica propia de la alta montaña mediterránea”.

La Tinença de Benifassà cuenta con varias edificaciones románicas, iglesias de reconquista de gran belleza disperses por los siete municipios de la comarca y que cuentan con unas características arquitectónicas e históricas que las hacen “únicas” en todo el territorio valenciano. La iglesia de la Pobla de Benifassà del siglo XIII, Sant Jaume de Coratxar (1247), la iglesia más antigua de la autonomía y de la que se conservan los planos y contrato de construcción del siglo XIII, la ermita de Sant Cristòfol en Castell de Cabres, Sant Salvador del Bellestar (siglo XIII) Sants Màrtirs de Fredes, o el Monasterio de Santa Maria de Benifassà son elementos de la época de la fundación del Reino de Valencia y de las órdenes militares que, a pesar del interés por este tipo de historia y patrimonio siguen prácticamente cerradas a cal y canto al margen de la oferta turística.

El Real Convento y Monasterio de clausura de Benifassà, que fue punto de religiosidad de referencia al norte del Reino de Valencia, abre hoy tan solo por unos minutos los mediodías de los jueves (de 13 a 15 horas), lo que dificulta su visita y disfrute.

Según una información desvelada en el catálogo de la exposición ‘Arquitectura año cero‘ que se pudo ver en el Museu de Belles Arts de Castelló en el año 2009, el profesor Vicent Doménech descubrió un documento por el que la reina Violant d’Hongria disponía su sepultura en 1237 en el monasterio de Santa María de Benifassà. Pero los giros de la historia son imprevisibles y el hecho de morir por fiebres antes de que se concluyese la iglesia motivó que fuera sepultada, finalmente, en Vallbona de les Monges (Lleida). La esposa del rey Jaume I incluso eligió el emplazamiento dentro del monasterio para ubicar su sepulcro en un arcosolio, una construcción de forma abovedada que se destinaba a personajes notables como santos y mártires. En estas tumbas, la parte más ensanchada o galería, servía de capilla funeraria. Este tipo de sepulturas se solían utilizar con bastante frecuencia en la Roma del siglo III. No obstante, 10 siglos más tarde, se volvieron a poner de moda. Hoy el número de monjas se ha reducido de forma drástica, ha descendido en un 65% en los últimos 10 años, pero una visita al recinto es muy recomendable dada la belleza del mismo enclavada en el valle.

La comarca cuenta con un mar interior como es el embalse de Ulldecona, construido a iniciativa de los regantes de esta localidad catalana y de cuyo aorivechamiento de las aguas del río Sénia se aprovechan los municipios de la Sénia, Rossell, Sant Rafael del Riu y Ulldecona, a lado y lado del río que une dos comarcas separadas administrativamente. El embalse es “la simbiosis perfecta entre naturaleza y la creación humana”, que lo convierte en un hito paisajístico y lúdico de primer orden.

La Tinença se ubica en línea recta a 32 kilómetros de la línea de costa, a pesar de ello está determinado por las influencias atlánticas o eurosiberianas que brindan uno de los climas más fríos y lluviosos del territorio valenciano. Su rica biodiversidad, poca influencia humana y calidad del subsuelo han permitido el mantenimiento de miles de especies de fauna y flora. Hoy la comarca es un Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y forma parte de la red Natura 2000, el referente de protección ambiental de la Unión Europea, que merecieron en 2006 su declaración como Parque Natural valenciano. Pinos de 20 metros en la Coveta de Castell de Cabres, cedros, hongos, roble valenciano, hayedos, acebo, boj, tilos, arces, son ejemplos de porqué en la zona hay declaradas 12 microreservas de flora. La situación de la comarca no es la mejor desde el punto de vista de las posibilidades de sus habitantes en una zona carente de industria y sectores estratégicos. De las 2.600 personas que vivían aquí en 1900 se ha pasado a las 150 que lo hacen en la actualidad.

Zona de maquis

La presencia en la zona del 17 sector dentro de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), convirtieron a la Tinença en una zona destacada para estos grupos que resistieron hasta el final del Franquismo con la esperanza del restablecimiento de la legalidad democrática. Vallibona acogió uno de los campamentos que el AGLA y en Rafelgarí, en las inmediaciones de Fredes, se situaba el campamento general del 23 sector. En el Turmell había otro y allí resistieron hasta el final.

Florencio Pla Meseguer “la pastora” fue un maqui, hijo de pastores de Vallibona, del que se tenía inicialmente dudas sobre su sexo. Un agravio cometido por la Benemérita en público hacia su cuestión sexual le animó a hacerse al monte y luchar contra el franquismo. Todavía hoy está muy presente en el recuerdo de los más mayores. De él se han contado historias de todo tipo, algunas de las cuales núnca cometió.

Fue bajo la coordinación del “cinctorrà” en 1947 y 1948 cuando la actividad en esta zona fue mayor. Antes de huir hacia Andorra, una vez la situación de los maquis se desmoronó por la represión hacia la población rural, falta de apoyos exteriores y crisis en las organizaciones de izquierda y cambios de estrategia, la Pastora optó por quedarse escondido un tiempo más en la Espandella (Xert). Libros como ‘Donde nadie te encuentre’, de Alicia Giménez Bartlett ganadora del Premio Nadal, generaron un cierto movimiento e interés por visitar algunos escenarios de la vida Florencio, como masías en las que trabajó o poblados como el de Refalgarí.

El Autor

Jordi Maura @jmaurap