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El Ayuntamiento de Vinaròs quitó hierro a la urgencia del proyecto Castor y a la inminencia de los plazos antes de la exposición pública en el mes de agosto. El alcalde de la población, Jordi Romeu, disponía desde el 9 de julio de una carta de la empresa Escal UGS en la que el presidente de la firma, Recaredo del Potro, le informaba de la elección de Vinaròs como emplazamiento de las instalaciones terrestres del almacén subterráneo de gas natural. A renglón seguido le recordaba que el proyecto había sido calificado con la denominación de “A-Urgente” para que pudiera estar operativo en 2010. Para ello Escal UGS estaba preparando toda la documentación para conseguir los permisos y autorizaciones que se requieren.
La premura de los plazos y la velocidad que llevaba el proyecto quedaban clarificadas en la carta, cuando el propio Recaredo del Potro le expone que “el Ministerio de Industria y Energía tiene la intención de exponer la Declaración de Utilidad Pública y la Concesión de Explotación a información pública posiblemente dentro del presente mes”. No fue así. Fue el 2 de agosto cuando se publicó en el BOE. Pero Romeu a preguntas de los periodistas manifestó el 24 de julio que todo el proyecto estaba “en una fase muy temprana” a pesar del contenido de la carta y de la necesidad de informar de la tramitación de un proyecto que podía tener destacables consecuencias económicas y sociales entorno a la planta que se plantea. El silencio y opacidad del equipo de gobierno PSPV-PVI ha sido denunciada por el PP en las últimas semanas de agosto. Unas semanas cruciales en las que el Ayuntamiento de Vinaròs ha estado parcialmente en vacaciones y en las que obtener asesoramiento ha sido complicado, según denunció ayer el portavoz del PP en Vinaròs, Juan Bautista Juan. El portavoz del PP, que compareció junto a su homólogo de Alcanar, Josep Beltrán i Valls, tildó la situación de “triste y lamentable” y dio a conocer que el presidente de la Comisión de Urbanismo, Javier Balada (PVI) “dio la cosa por hecha, con todo pactado y arreglado”. El Ayuntamiento de Vinaròs alegó la incompatibilidad urbanística de la planta en la localidad por incumplir la industria las restricciones en cuanto a distancia con zonas urbanas o urbanizables. La carta también se brindaba “a compartir con su Corporación todas aquellas cuestiones que consideraran precisas” y “aquellas observaciones que pudieran ser de su interés en la reunión del 13 de julio en el Ayuntamiento de Vinaròs”.
Juan Bautista Juan tildó la acción del Ayuntamiento de “desidia” y “negligencia” que el Ayuntamiento no informara de un proyecto de tal alcance con un equipo de gobierno “habituado a estar presente en los medios de comunicación”. “Probablemente si el PP no dice nada el proyecto hubiera pasado sin alegar ni decir nada en lo que es una hipoteca de futuro para nuestro pueblo y el de Alcanar”. En la otra parte del río Sénia y a poco más de un kilómetro de la ubicación elegida se encuentra Alcanar, que ve en la planta el finiquito del modelo de desarrollo turístico que habían iniciado. “Hasta ahora la relación era inmejorable pero la misión de Vinaròs era transmitir al ayuntamiento vecino la información rápidamente”, aseguró Josep Beltrán. Para el PP la planta afectará al medio ambiente y a la salud por las torres de combustión que emanarán CO2, azufre, nitrógeno y elementos tóxicos. Será una infraestructura de riesgo y con un gran impacto sobre la agricultura y el nombre de la localidad, que “como Vandellós quedará asimilado al nombre de la industria y no al de los langostinos”, aseguró Juan. El PP de Alcanar ha exigido que la Taula del Sénia se pronuncie sobre un proyecto que afecta a los dos municipios. “Si no es así y no lo hace de una forma clara y contundente pediremos la salida de la Taula del Sénia”, explicó Beltrán.
La planta La infraestructura que se crearía entre la plataforma marina y la regasificadora se convertiría en la mayor de la comarca “mucho más que la cementera de Alcanar”. Así según el proyecto retendría 6.519 hectáreas marinas entorno a los 4 pozos que se utilizarían, una superficie similar al término de Vinaròs. En alta mar se construiría un edificio, iluminado y con un helipuerto y en tierra una columna y quemador de 60 metros. La superficie que ocuparía en tierra sería de 177.000 metros cuadrados, lo equivalente a un campo de golf. El PP teme que la presencia de un enorme depósito de gas pueda dar puerta a la entrada de otras industrias como una planta de producción de energía de ciclo combinado o la llegada de barcos gaseros que recargarían sus tanques en la localidad. Anoche estaba prevista una reunión informativa de la Plataforma Ciutadana en Defensa de les Terres del Sénia en la Casa de la Cultura de Vinaròs y el próximo lunes 3 de septiembre se hará en Vinaròs un Pleno extraordinario convocado por PP y Bloc en el que se aprobará una moción de todos los grupos de rechazo a la planta y de petición de ampliación del plazo de alegaciones.
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