 Rafael Flores, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Vinaròs, admitió ayer los recelos del sector sobre el proyecto Castor por las incomodidades que va a generar sobre la pesca y las posibles pérdidas mientras duren los trabajos. También se verán afectados en el recorrido de correr las artes de pesca, ya que al llegar a unos 250 metros de la tubería deberán recoger las redes. Por este motivo van a encargar a un biólogo que cuantifique cómo les va a repercutir en cuanto a capturas, costes y disminución de ingresos. Mientras duren los trabajos de excavación de zanjas y cimientos en el fondo marino podría crearse, según temen los marineros, una polvareda en el fondo del mar que ahuyente los bancos de peces a otros lugares.
Los pescadores tras la reunión con Escal UGS “no ven nada claro” que vayan a ser nuevamente los perjudicados por esta actividad energética mar adentro. En cualquier caso aseguran que en la reunión con los técnicos “nadie habló de compensaciones” y que “tan solo sobre un plano nos explicaron por donde saldrá la tubería y las coordenadas que delimitan esta zona”. Precisamente según explicó el nuevo patrón mayor de Vinaròs “esta es la principal zona de faena y los pescadores de Vinaròs serán los principales perjudicados. Les Cases y Benicarló se verán afectados en un 10 por ciento”, explicó.
Este nuevo proyecto, que se suma al intento de Capital Energy de explotar el litoral de Benicarló y Vinaròs con aerogeneradores, supone un nuevo quebradero de cabeza a un sector que ve como suben continuadamente los costes del gasóleo. “No queremos dinero, sólo que nos dejen tranquilos el litoral y nos dejen trabajar. Estamos cansados que nos aprieten por todos lados”, agregó. Los pescadores ven inviable un rechazo frontal al proyecto “esta más que adelantado, sólo nos queda quejarnos”, lamenta Flores.
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