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El viento tumbó una farola en la Jana y aumentó la peligrosidad en la N-340 por el fuerte viento lateral. La nieve y el frío frena en seco la temporada de setas
Los fuertes vientos que durante la madrugada y primera parte del día soplaron en el norte de la provincia fueron amainando con el paso de las horas. Lo que por la noche y día eran rachas huracanadas de hasta 124 km/h en Catí, por la tarde se volvieron en brisa. En el Bellestar la racha más fuerte fue de 92 km/h y en Benicarló de 80 km/h. Las fuertes rachas de viento en el litoral perjudicaron algunas actividades agrícolas al aire libre, cultivos de hortalizas, invernaderos e hicieron peligrosa la circulación por la N-340 y AP-7 por el fuerte viento lateral que supuso un quebradero de cabeza para vehículos de gran volumen. Las embarcaciones del Maestrat permanecieron amarradas por el fuerte oleaje y tan sólo algunas pocas se atrevieron a faenar, aunque la mayoría volvieron a las pocas horas. En la Jana el viento derribó la farola que antes presidía la plaza del pueblo y que ahora está ubicada junto al campo de futbol. La fuerza del viento la dobló, por lo que tuvo que ser cortada por trabajadores municipales para evitar daños mayores.
La nieve, que durante la jornada fue fundiéndose rápidamente en las partes más altas de la comarca, ha dejado una fuerte bajada de temperaturas y supone de facto el fin de la temporada de setas. Ayer, en Fredes, los recolectores apuraron a llevarse las últimas, en ocasiones halladas bajo la nieve. El viento y el frío deteriorarán los hongos, aunque los recolectores no descartan que tras el deshielo y si suben las temperaturas pueda haber una nueva “brotación”. El hecho que las brigadas forestales del Consorcio del Bellestar dispersaran con el salero buena cantidad de sal evitó problemas en los principales viales hacia Fredes y Torremiró, principalmente.
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